Viernes, 30 Octubre 2026

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El segundo es semejante al primero

El segundo es semejante al primero

Secundum autem simile est huic. El segundo modo en el tonario de San Marcial, una catequesis in littera et tono

¿Predicar acerca de los números? El Evangelio lo hace continuamente. Cuarenta días en el desierto y tres tentaciones, doce apóstoles, diez vírgenes de las cuales cinco son prudentes, noventa y nueve ovejas que se dejan por una, perdonar setenta veces siete. Jesús cuenta, y cuando cuenta, enseña. En el evangelio del domingo XXX del Tiempo ordinario (año A) cuenta hasta dos: a la pregunta sobre el mayor de los mandamientos responde con «el mayor es el primero» y con un «segundo», semejante a aquel, y concluye que de estos dos dependen toda la Ley y los Profetas (Mt 22, 34-40).

Buscar el sentido de esos números no es una fantasía de los exegetas. San Agustín, al reflexionar sobre la perfección del número seis, lo dice sin medios términos: ratio numeri contemnenda non est, quae in multis sanctarum Scripturarum locis quam magni aestimanda sit elucet diligenter intuentibus, «la razón de los números no debe ser despreciada: en muchos lugares de las Sagradas Escrituras, a quien mira con atención, le queda claro cuánto debe estimarse» (De civitate Dei XI, 30).

El Medioevo hizo esta cuenta incluso fuera del púlpito, en la escuela de canto. En el Tonario de San Marcial de Limoges el segundo modo se aprende con las palabras de Mt 22, 39, Secundum autem simile est huic, «el segundo después es semejante a éste». Y el versículo no sirve solamente como recordatorio numérico: la semejanza evangélica coincide con el parentesco musical entre el primer modo y su plagal, que la rúbrica llama iunior primi, «el más joven del primero». La fórmula enseña así in littera et tono, con la palabra y con el sonido, y la lección de teoría se vuelve catequesis para el cantor.


1.La fórmula

El Tonario de San Marcial ocupa los folios 201v-205v del códice París, Bibliothèque nationale de France, lat. 1121, una recopilación musical de la Abadía de Limoges de las primeras décadas del siglo XI. Como cualquier tonario, ordena el repertorio según los ocho modos. Cada sección se abre con una rúbrica, una fórmula de entonación de sílabas pseudo-grecas y una breve antífona-modelo: un versículo evangélico que contiene el número ordinal del modo, desde primum hasta octo.

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Primer modo. Noannoeane. Primum quaerite regnum Dei, «busca primero el reino de Dios» (Mt 6, 33). París, BnF, lat. 1121, tonario (ff. 201v-205v).

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Segundo modo. Plaga proti hoc est iunior primi, «plagal del protus, es decir, el más joven del primero». Noeagis. Secundum autem simile est huic, «el segundo después es semejante a éste» (Mt 22, 39). París, BnF, lat. 1121, f. 202v (Gallica).

Escucha el segundo modo: Noeagis. Secundum autem simile est huic en este video (Schola gregoriana del Pontificio Instituto de Música Sacra, dir. Franz Karl Praßl)

La rúbrica ya dice mucho. Plaga proti: el segundo modo es el plagal del protus, la primera de las cuatro familias del octoechos. Hoc est iunior primi: es el «más joven» del primero. Auténtico y plagal comparten la misma finalis, el Re, pero no el mismo espacio: el primero se desarrolla por arriba de la finalis y en el tono salmódico recita sobre el La; el segundo tiene a la finalis en el centro de su ámbito, desciende hacia el grave y recita sobre el Fa. Dos registros, una sola nota de llegada.

El versículo elegido para enseñarlo dice la misma cosa: el segundo es semejante al primero. En la fórmula de San Marcial la palabra huic, «a éste», lleva el melisma modal y la referencia verbal al primero disminuye su tensión precisamente en el canto del segundo.

Conviene distinguir el dato de la inferencia. El dato es que todas las ocho fórmulas contienen el número ordinal de su modo: el número es el criterio declarado de la serie. La inferencia es que, entre los lugares del evangelio que nombran un «segundo», el compilador haya elegido aquel que lo declara semejante al primero, también por el parentesco musical. Ninguna fuente lo dice; la coincidencia entre letra y tono, sin embargo, es pre

2. Los testimonios

La fórmula de Limoges no está aislada. Vuelve, con algunas variantes, en tonarios de distintas regiones, y en uno de ellos el sobreentendido evangélico se hace explícito.

Testimonio

Firma y lugar

Fórmula del Modo II

Dónde puede leerse

Tonario de San Marcial, Limoges, inicio del s. XI

París, BnF, lat. 1121, f. 202v

Plaga proti hoc est iunior primi. Noeagis. Secundum autem simile est huic («plagal del protus, es decir el más joven del primero»; «el segundo después es semejante a éste»)

Antifonario de Silos, finales del s. XI

Londres, British Library, Add MS 30850, f. 236v (tonario, ff. 235r-241v)

Secundum autem simile est huic («el segundo después es semejante a éste»)

Serie de las ocho fórmulas

París, BnF, NAL 1235, f. 146r

Secundum autem simile est huic («el segundo después es semejante a éste»), II modo

Bernone de Reichenau, Tonarius, s. XI

Gerbert, Scriptores II, p. 116

Secundum autem simile est huic («el segundo después es semejante a éste»)

Antifonario de St. Gall, s. XII

St. Gall, Stiftsbibliothek, Cod. Sang. 388, p. 2

Secundum [mandatum] est amor proximi («el segundo [mandamiento] es el amor al prójimo»)

La fórmula viaja: de Limoges a Silos, en donde el tonario entra a un antifonario franco-romano de finales del siglo XI, y a Reichenau, donde Bernone la coloca entre Primum quaerite («busca primero») y Tertia dies («el tercer día»). En el Tonario de St. Gall, Cod. Sang. 388, la segunda fórmula ya no cita el versículo, pero lo explica: Secundum mandatum est amor proximi, «el segundo mandamiento es el amor al prójimo». Lo que en Limoges queda implícito, aquí se dice.

La serie numérica no era, sin embargo, la única solución. Reginone de Prüm, en su Tonario, propone como modelo del segundo modo una antífona del repertorio, O sapientia («Oh Sabiduría»). Y en el Tonario que precede al Gradual de la iglesia de Santo Tomás en Lipsia (Thomas 391) el número permanece, pero cambia el contenido: las ocho fórmulas relatan las edades del mundo según San Agustín, y la segunda canta Secunda etate natavit archa diluvio, «en la segunda edad el arca navegó sobre el diluvio». El principio numérico está dado; el texto que lo llena es una elección. Por eso la elección de Mt 22, 39 para el segundo modo merece ser leída.

3. In littera et tono

El tonario era un libro de escuela. El cantor lo habría en la recordatio, el tiempo en el cual se preparaba la liturgia: releía la fórmula del modo, recordaba su perfil y así sabía cómo entonar el salmo y la antífona. Era un archivo de la memoria y la memoria medieval trabajaba por imágenes y por palabras.

En las ocho antífonas-modelo, la palabra hace dos trabajos al mismo tiempo. Ayuda a recordar, porque el número del versículo es el número del modo. Y enseña, porque el versículo es Evangelio. El joven que aprendía el segundo modelo aprendía, con la misma melodía, el segundo mandamiento. Por eso hablo de un lenguaje teológico in littera et tono: lo que dice el texto y lo que hace el sonido se explican mutuamente.

Bernone de Reichenau hace explícito el paso de la escuela a la oración. En su Tonario las secciones de los modos están acompañadas por invocaciones, y la del segundo se dirige a Cristo, quo dilectionem Dei et proximi mandasti colere: «tú que mandaste cultivar el amor a Dios y al prójimo». Antes de cantar el segundo tono, el cantor pedía a vivir el segundo mandamiento. La lección de teoría terminaba en oración.

4. El dos

Con el segundo modo el número deja de ser solamente un índice. Pero en la tradición simbólica el dos no tenía un significado unívoco.

Podía evocar división y conflicto, «duelo, escisión, escándalo», como resume Henri de Lubac. La razón era incluso bíblica: en la tarde del segundo día de la creación falta la frase «y vio Dios que era bueno» (Gen 1, 8). Y la aversión por los números pares llegaba incluso a la liturgia: Inocencio III prescribe que las oraciones de la Misa sean nones.

El Medioevo, sin embargo, también sabe rehabilitarlo. En el siglo XI, Otlone de San Emmerano observa que el Hijo, coeterno e igual al Padre, puede ser llamado «segundo» sin ninguna inferioridad: secundus in numeri mysterio potest dici sine controversia catholicae fidei, «en el misterio del número puede ser llamado segundo sin enfrentarse con la fe católica». Y el Liber Quare, preguntándose por qué las grandes antífonas de la O del Adviento están todas en segundo tono, responde que en ellas hablan los santos de los dos Testamentos, el Antiguo y el Nuevo, que desean e invocan a Cristo. En ambos casos el dos no divide: pone en relación.

El Evangelio del mayor de los mandamientos pone a esta relación su nombre propio, la caridad. Gregorio Magno, al comentar el envío de los discípulos de dos en dos, escribe: binos in praedicationem discipulos mittit, quia duo sunt praecepta caritatis, Dei videlicet amor et proximi, et minus quam inter duos caritas haberi non potest, «manda a los discípulos a predicar de dos en dos, porque dos son los preceptos de la caridad, es decir el amor a Dios y al prójimo, y con menos de dos no puede existir caridad». Y da la razón de ello: nemo enim proprie ad semetipsum habere caritatem dicitur, sed dilectione se in alterum tendit, ut esse caritas possit, «nadie, de hecho, en sentido propio, se dice que tenga caridad hacia sí mismo: el amor se da a otro, para que pueda existir caridad» (Hom. in Ev. I,17,1). La caridad no se da con menos de dos. El dos es el primer número en el cual hay alguien más.

La relación entre auténtico y plagal ofrece entonces una imagen para meditar. El segundo modo desciende hacia un registro más grave, a donde el primero no llega, y llega a la misma finalis. En el plano de la alegoría, el amor al prójimo no es un segundo amor: es el mismo amor, cantado más abajo.

5. Regreso a la liturgia

Queda preguntarse si la fórmula haya pasado de la escuela al coro. Para el primer modo la respuesta es sí, al menos por las palabras: Primum quaerite regnum Dei, «busca primero el reino de Dios», es también una antífona evangélica del Oficio, con un texto más extenso, y en más fuentes es de primer modo (Cantus 004377); por ejemplo, en el Antifonario de Einsiedeln, en el domingo XVI después de Pentecostés (Stiftsbibliothek, 611, f. 145r). La base de datos MMMO otorga la misma identificación a la fórmula del Tonario de NAL 1235 (f. 146r, MMMO 155516): el vínculo en los catálogos existe, la identidad de las melodías habría que verificarla en las notaciones.

Para Secundum autem simile est huic, en los repertorios que he podido consultar, no hay una antífona litúrgica. Y la antífona del Oficio que pone música precisamente a este Evangelio, Magister, quod est mandatum magnum in lege, «Maestro, ¿cuál es el mayor mandamiento de la Ley?», no contiene las palabras del segundo mandamiento y en el Antifonario de St. Gall Cod. Sang, 388 (p. 245) es de octavo modo. El vínculo entre segundo mandamiento y segundo modo está, entonces, en la escuela. Pero la escuela formaba a quien después cantaba la liturgia.

En el domingo XXX per annum (del Tiempo ordinario) el Graduale Romanum asigna dos cantos en segundo modo: el Introitus Laetetur cor quaerentium Dominum, «que sea alegre al corazón de quien busca al Señor» (Sal 104, 3-4), y el Communio Laetabimur in salutari tuo, «nos regocijaremos en tu salvación». No nacieron para este Evangelio. Provienen del repertorio ferial, sobre todo de la IV semana de Cuaresma y Laetetur cor vuelve también en el domingo IV per annum; su colocación no prueba una elección vinculada con el segundo mandamiento. Ofrece sin embargo, una ocasión para la escucha. La misa se abre y se cierra sobre esa nota Re, en el registro grave del plagal, y quien aprendió el segundo modo con la frase Secundum autem simile est huic puede reconocerlo: el segundo es semejante al primero, y termina donde termina el primero.

El Tonario de San Marcial no explica su elección: la muestra. Poniendo en segundo modo las palabras de Mt 22, 39, hace coincidir tres órdenes de realidad: el lugar en la serie, el parentesco entre auténtico y plagal y el mandamiento que el Evangelio declara semejante al primero. Para el cantor que lo aprendía, el número era al mismo tiempo índice modal, palabra evangélica y norma de vida, in littera et tono. Es la ratio numeri de la cual hablaba San Agustín, ejercida en una escuela de canto.

El artículo original en italiano puede leerse en el blog del P. Claudio Campesato Pes allegoricus haciendo click AQUÍ


 

Fuentes y estudios:

París, Bibliothèque nationale de France, lat. 1121, Tonarius Sancti Martialis Lemovicensis, ff. 201v-205v: Gallica.

Londres, British Library, Add MS 30850, f. 236v (antifonario de Silos, tonario ai ff. 235r-241v): Musica Hispanica.

París, BnF, NAL 1235, f. 146r: Secundum autem, MMMO Database, página 155517; Primum quaerite, con Cantus ID 004377, MMMO Database, página 155516.

St. Gall, Stiftsbibliothek, Cod. Sang. 388, antifonario de St. Gall, s. XII (no el antifonario de Hartker, Cod. Sang. 390-391): tonario, p. 2; Magister, quod est mandatum magnum, p. 425, Cantus ID 003659: e-codices, Cantus Database.

Einsiedeln, Stiftsbibliothek, 611, f. 145r: Primum quaerite regnum Dei, antífona evangélica, Dom. 16 p. Pent., I modo, Cantus ID 004377 (e-codices; lista de fuentes en Cantus Database).

Leipzig, Thomas 391 (Depositum der Ev.-Luth. Kirchgemeinde St. Thomas), tonario de Thomas-Graduale, pp. 25-29.

Biblia Sacra Vulgata, Mt 22, 34-40. XXX domingo del Tiempo ordinario, año A: Ex 22, 20-26; Sal 17; 1 Tes 1, 5-10; Mt 22, 34-40.

Graduale Triplex, Solesmes 1979, p. 357 (Laetetur cor); R.-J. Hesbert, Antiphonale Missarum Sextuplex, nn. 64 e 191: página gregorien.info. Laetabimur in salutari tuo, Cantus ID g00788: Cantus Database.

Augustinus, De civitate Dei XI,30, ed. B. Dombart – A. Kalb (CCSL 48): texto latino y traducción, BKV.

Gregorius Magnus, Homiliae in Evangelia I,17,1, ed. R. Étaix (CCSL 141); PL 76, 1139.

Berno Augiensis, Tonarius, in M. Gerbert, Scriptores ecclesiastici de musica sacra potissimum, II, St. Blasien 1784, pp. 114-124, en particular pp. 115-116 (Fenyx/TML); PL 142, 1122.

Regino Prumiensis, Tonarius, edd. S. Lebedev – A. Mariani – T. J. Mathiesen (Thesaurus Musicarum Latinarum), 1995.

Othlonus Ratisbonensis, Dialogus de tribus quaestionibus, PL 146, col. 105: texto latino.

Innocentius III, De sacro altaris mysterio, ed. S. Fioramonti (Monumenta studia instrumenta liturgica 15), Libreria Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2002, p. 142.

Liber Quare, 119-120.

C. M. Atkinson, The Critical Nexus. Tone-System, Mode, and Notation in Early Medieval Music, Oxford University Press, Oxford – New York 2009.

A. M. Busse Berger, La música medieval e el arte de la memoria, Fogli Volanti, Roma 2008, 65-194.

H. de Lubac, Exégesis medieval. Los cuatro sentidos de la Escritura, vol. 4, p. 25.

M. Huglo, Les tonaires: inventaire, analyse, comparaison (Publications de la Société Française de Musicologie 2), Paris 1971.

M. Huglo, «Les formules d’intonation “noeane noeagis” en Orient et en Occident», in M. Huglo – M. Peres – C. Meyer (eds.), Aspects de la musique liturgique au Moyen Age, Créaphis, Paris 1991, 43-54.

C. Campesato, Alegoría modal, LIT Verlag, Zürich 2021.

C. Campesato, Las antífonas mnemónico-didácticas del Tonario de San Marcial de Limoges, Pes Allegoricus, 6 octubre 2022.

C. Campesato, «In littera et tono. Un lenguaje teológico de las ocho antífonas mnemónico-didácticas del tonario di San Marcial de Limoges», Rivista Liturgica 110 (2023) 213-240.

C. Campesato, «“In littera et tono”. Un lenguaje teológico a partir de las ocho antífonas mnemónico-didácticas», Phase 65/378 (2025) 511-543.

Conferencia del 28 de mayo de 2022 con la Schola gregoriana del PIMS: video de la conferencia; segundo modo, Secundum autem simile est huic.

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